POR ALFRE
Vuelve la Copa del Rey de baloncesto a visitarnos en este febrero gélido el cual no se ha dignado aún en mostrarnos un poco de clemencia meteorológica en forma de avance primaveral. Desde este jueves se disputa en Bilbao esta apasionante competición en el que el único pronóstico cierto es ... que no se pueden hacer pronósticos. Pese a ello, vamos a intentarlo de nuevo.
Power Electronics Valencia y Asefa Estudiantes abrirán la Copa con el primer partido de cuartos; mientras los valencianos, dentro de una irregularidad capaz de vencer al Barça y en la siguiente jornada caerse con todo el equipo ante cualquier equipo de los de abajo de la tabla, han logrado colocarse en la Liga tras los tres grandes (el Unicaja no está y ya veremos si se le espera), el Estu va capeando el temporal, especialmente el económico, como puede, ocupando actualmente la novena plaza; en cualquier caso, no vemos muy capacitado actualmente a los del Ramiro de Maeztu para dar la primera sorpresa, por lo que Valencia debería esperar rival para el sábado.
Regal F.C. Barcelona y Cajasol jugarán a continuación en uno de esos engañosos partidos cantados... en los que finalmente suelen cantar los comentaristas. Sí, el poderío del Barça dentro y fuera de la zona es incuestionable, en la amplitud de su banquillo cabrían tres casas como la mía, pero si algo ha demostrado Joan Plaza desde su irrupción como primer entrenador en la ACB es su capacidad para romper pronósticos, más si la cosa es a partido único. El Cajasol junto con el Valencia son las auténticas sorpresas de esta temporada y quizás sea éste el momento de demostrarlo, ¿por qué no soñar con una semifinal entre estos dos modestos con aspiraciones? Recuérdenlo, estamos en la Copa.
El viernes será el turno para el anfitrión, Bizkaia Bilbao Básquet contra el Caja Laboral. El Baskonia, tras un inicio de temporada algo titubeante, parece que en las últimas semanas ha recuperado el "oremus" y será prácticamente imposible para los del bocho dar la campanada, inmersos como están en la Liga por evitar el descenso; en mi opinión, el partido más desigual de cuartos y con claro color para los de Vitoria.
Las posibilidades del Real Madrid de alcanzar el título después de muchos años de sequía pasan ineludiblemente por tener un partido cómodo y fácil ante el DKV Joventut para guardar fuerzas ante un durísimo Caja Laboral el sábado. Otra cosa es que los de Badalona estén dispuestos a aceptar este papel y si están acertados desde los 6,25 podrán en bastantes aprietos al equipo merengue, aunque las últimas actuaciones de la Penya no invitan al optimismo. Por su parte, el grupo de Ettore Messina transmite señales confusas y contradictorias a lo largo de la temporada a sus aficionados: el Madrid tiene, después de mucho tiempo, una plantilla potente, contrastada y que tras la incorporación de Jaric y el joven Tomic en el mercado de invierno sus aspiraciones a plantar cara al todopoderoso Barcelona, bajo la dirección de uno de los mejores entrenadores europeos en la actualidad, son por fin reales. Lo que nadie entiende es la continua apelación a la épica en sus últimos partidos, en los que ganar a equipos claramente inferiores se ha convertido en el parto de los montes; desde fuera da la sensación de que en cuanto los jugadores se acoplen y los sistemas del trasalpino se cumplan habrá pocos equipos en Europa capaz de hacerles frente, pero la mala noticia para los blancos es que la Copa y la fase decisiva de la Euroliga están ya aquí, mientras la conjunción sigue sin producirse.
Independientemente del ganador del torneo (con el corazón me gustaría que lo ganase el Real Madrid o el Cajasol, con la cabeza creo que lo hará el Barça), tanto para los clubes inmersos en las competiciones europeas, incluyendo al ausente Unicaja, como para las revelaciones de la liga doméstica ha llegado la hora de la verdad a partir de la próxima semana: disfrutemos hasta entonces con este impactante aperitivo.
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