13 Jun, 2010

El estilo de España

Durante los Mundiales que llevo a cuestas, tuve que padecer la falta de identidad de la Selección, sin ir más allá de esa palabra, furia, que me subleva. En el fútbol se puede hablar de la potencia de Alemania, de la organización defensiva de Italia, del juego preciosista de Brasil, de la competitividad de Argentina, de la inteligencia de Inglaterra, de la estética de Francia o de la velocidad de Holanda. Ahora mismo, incluso del desarrollo táctico y técnico de Chile. Pero, ¿y España? ¿Cómo éramos nosotros? ¿La Furia? Nunca supe si la furia era sinónimo de genitalidad masculina, de convicción política en beneficio del régimen, de la capacidad para dar patadas a media altura. ¿Qué era eso de la furia? Yo soñaba con saber a qué jugaría España, mi Selección, La Roja.

Hoy, al fin, sé que España tiene su estilo propio, fútbol de combinación, creación, aperturas y remates, un balompié de alta escuela, de conceptos técnicos elevados, de desmarques de apoyo y de ruptura, de juego combinativo, de defender con el cerebro pues la mejor defensa es la posesión, de recursos para adelantar a los laterales por los extremos si metemos a los medios hacia adentro o de desdoblar las bandas si jugamos con dos alas…

Ahora, cuando paseo con Víctor Hugo Morales por La Recoleta bonaerense o la Ópera parisina, le digo al oído, “maestro, olvidate de la furia, hay que jugar como España, que Argentina juegue como jugaba Maradona si nos quieren derrotar”. Siento el orgullo futbolístico de ser español, español, español… Somos otra cosa. Y sabemos lo que somos. Somos lo que queremos ser. Un equipo con identidad, con personalidad propia. Con estilo. Estilo propio.