La Butaca

15 Jun, 2019

Los tres tenores

El pasado domingo Rafa consiguió la copa que le faltaba para tener la docenita reglamentaria por si le vienen visitas a casa: lo realmente preocupante para el tenis mundial es que la práctica totalidad de la vajilla se la sigan repartiendo tres señores que, pasados ya los treinta años (37, 33 y 32 respectivamente), siguen sin tener herederos que amenacen estropearles el ajuar. Desde 2004, año de la explosión de Roger, hasta el presente, 52 de los 62 títulos de Grand Slam disputados han ido a parar a las vitrinas de los actuales dominadores del circuito: el suizo inició su cuenta un año antes, Rafa en 2005 y Nole no arrancó hasta 2008, pero más de década y media después es absolutamente inexplicable este triunvirato. Por supuesto que ha habido...

Saga Rosety

11 Jun, 2019

Papá y España

Siempre es un buen día para rendirle homenaje a un padre. Ayer encontré en mi escritorio un folio en el que se leía “Adelita y el Mundial”, sobresalía entre otros, me llamó la atención y decidí leerlo. Era un artículo escrito por mi padre, sobre aquel maravilloso viaje a Hannover para ver ese España-Francia que tanto dolió. Estuve en el Mundial de Francia, pero no era consciente de lo que estaba viviendo, sin embargo, en Alemania sí lo fui, claro, era mayor y amaba el fútbol y a la persona que me llevaba, con todas mis fuerzas. El artículo termina así: “Mi hija me preguntó en el vuelo de regreso: “Papá, ¿vamos a ganar el Mundial alguna vez?”. La llevé a la cabina del Airbus-300, contempló el despegue junto a...

Saga Rosety

10 Jun, 2019

El Ritual, por Ricardo Rosety.

Había que llegar el primero e irse el último. “Así, a lo mejor te enterabas de algo”. Era una máxima para aplicarla en cada partido. Un ritual como los de Rafa Nadal antes de cada punto. Agua. Mucha agua. Al principio era cigarrillos, diría que paquetes, pero después del primer infarto ya no había humo en la cabina. Se ajustaba los auriculares, le asomaba el micrófono por la parte izquierda de la cara y le decía a Menayo que ya estaba listo. Quería el estadio en sus oídos, y el sonido de la radio que le daba Julio hacía el resto. Con el estadio aún vacío, doblaba un folio en dos. Cogía un rotulador como los que utilizaban mis profesores para corregir los exámenes, respiraba hondo y dibujaba los 22...