6 Sep, 2005

El triste adios de Colina

Tras la incompatibilidad de su compromiso publicitario con Opel, patrocinador del Milán, se esconden otras situaciones dignas de ser estudiadas. La Federación Italiana había dado un paso excepcional al autorizarlo a arbitrar una temporada más después de cumplir el límite de edad, postura que merece elogio porque no todos los países pueden tener en sus filas al mejor árbitro del mundo.

Dicho esto, el ‘divino calvo’ no procedió conforme al cariño y al respeto que la Federación le proporcionó con el año extra que le concedía y que la FIFA debería atajar en diciembre. Collina suscribió contrato con la Opel y estoy seguro de que nadie dudaría de su actuación profesional en partidos del Milán o en aquellos en los que tuviera intereses. De hecho, Collina fue imagen de Adidas, rodó anuncios con futbolistas del Real Madrid, caso de Raúl, y luego pitó en la Champions un Madrid-Barça, obviándose por parte de Uefa que Adidas patrocinaba al Madrid y el Barcelona vestía las prendas de su más directo rival, Nike. Nadie se rasgó las vestiduras.

La cuestión de fondo reside, a mi juicio, en que siendo bendecido por el fútbol de su país para pitar un año más, Collina debió ser agradecido y renunciar al contrato de Opel, es decir, retirarse por la puerta grande. Sin embargo, y es respetable, prefirió el millón de euros. ¿Quiere ello decir que los últimos años pitó por dinero y no por vocación arbitral? Sin duda. Nos deja la sensación de un final triste para un hombre de calidades incuestionables, en el que el personaje rebasó de largo a la persona. Sólo cuando te detienes y miras hacia atrás te das cuenta de lo que has perdido por andar demasiado deprisa. Y suele suceder que vas dejando por el camino cuestiones y personas muy importantes, que hubiera merecido la pena tomar otras decisiones. A Collina le ha llegado el momento de parar y, quizá, ahora se dé cuenta.