12 Dic, 2004

La Liga Profesional fracturada

Las campañas de linchamiento desde determinados medios informativos no han sido suficientes para tumbar a Villar, del mismo modo que tampoco pudieron tirar a Bus por más que apoyaran a Kerry.

La colección de infamias y falsedades que se han vertido contra Villar, con la firma de un repipi que se cree Castelar, no han valido para engañar al mundo del fútbol. Aquí se ha debatido una guerra entre el poder y los que de verdad hacen el fútbol de cada semana.

Los que fabrican cada fin de semana 25.000 partidos de fútbol han elegido a Villar en unión de algunos presidente del fútbol profesional. Los que pensaban que tenían la sartén por el mango se han quedado con el molde. Lo siento por algunos amigos, como Argimiro Vázquez Guillén o López Nieto, que se han subido al carro que les gustaba pero que resultó ser un carro equivocado.

Creo que Villar debe contar con Losada para el futuro inmediato porque ha sido un candidato honrado, serio, con criterio y respeto al fútbol, es un futbolista bien formado, licenciado en Derecho como el mismo Villar, y con condiciones para ser muy útil.

Ha llegado el momento de mirar al futuro y olvidarse del ventilador de la porquería que había puesto en marcha Gerardo González, aun siendo cómplice de todo cuanto denunció. Conviene olvidarse de las conductas mafiosas que se han observado en la campaña y aprovechar el momento para modernizar la Federación, desvincularse de los empleados que han sido desleales, limpiar la basura acumulada y reorganizarse de nuevo para arrancar con la casa en orden.

A mí me ha gustado que Villar ganase pero no debemos dejar en el olvido que un cuarenta por ciento del fútbol, chantajeado, presionado y enloquecido por la maquinaria del poder, ha salido respondón. Dicho de otro modo, hay que hacer bien los deberes. La derrota de los prebostes del fútbol profesional sólo acredita que los ricos también lloran. La Liga queda ahora dividida y enfrentada. Unos con Villar, otros contra él. Y en el medio, convenios entre la RFEF y la propia Liga que habrá desmenuzar. Peligro.