8 Ago, 2004

La cantera española y la emigración

Florentino Pérez no se ha equivocado en su planteamiento de Zidanes y Pavones porque apela al espíritu de los cincuenta; cinco superestrellas como Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento y cinco por detrás como Marquitos, Santamaría, Pachín, Vidal y Zárraga. El regalo, en vez de Domínguez, se llama Iker. Los ídolos de masas, los que enamoran al mundo, están al alcance del bolsillo del presidente y, sobre todo, de su inteligencia para desear, provocar y negociar. Florentino, cuando desea, es un provocador y un negociador. Para lo primero, servimos todos, para lo segundo, algunos y para lo tercero, casi nadie. El resto se llama cantera, Queiroz equivocó su discurso. Los canteranos deben ser amamantados y alimentados desde aquí. El futuro de la cantera, como el pasado y el presente, está aquí. Nuestra cantera, todas las Selecciones sub-16 hasta sub-21, ha barrido Europa y el mundo. Y ahora añadámosle la inmigración. Ecuatorianos, colombianos, rumanos, peruanos, marroquíes, argelinos, caboverdianos, payos y gitanos, blancos y negros, musulmanes, judíos, o católicos, tus hijos y los míos, todos juntos, todos esos chicos son el futuro. Serán “pavones” nacidos en España o crecidos en España, hijos de trabajadores que han venido desde muy lejos a luchar, a pelear por una vida digna, tratados y pagados como españoles. Si Queiroz desea una cantera al estilo del Arsenal, fichando a golpe de millones las joyas de los clubes ajenos, se equivoca. Los hijos de los muertos del 11-M levantarán a la gente de sus asientos en estadios españoles, quizá con una camiseta de España, del Madrid o del Murcia, qué mas da. Eso es lo que Queiroz debe saber que no se puede comprar fuera. No nos detienen las pequeñas fronteras de la piel, la religión o la nacionalidad. El Real Madrid es mucho más grande de lo que Queiroz ha interpretado. Gane, empate o pierda, me pongo en la fila para sujetar esa pancarta. Mundo abierto, no al racismo y juego limpio. Y que ustedes lo vean aunque a mí me pille tarde. Buscar fuera lo que hay en casa no deja de ser absurdo. O que llame a Iñaki Sáez, Santisteban, Ufarte, Goicoechea