El Gran `Gaspi´: La Voz

Praga 1983, Estadio del Spartak.


Uno lee el título y cree que he cometido un error, lo cree porque la mente, siempre juguetona y a veces errática, piensa que quise haber puesto el ‘Gran Gastby’, título de la celebérrima novela del escritor norteamericano F. Scott Fitzgerald; esa novela que retrató la época del Art Decó, del jazz y de los locos años 20. Esa novela fue manual de una generación ávida de nuevas propuestas literarias que les sacara del tedio y la rutina.

Pero no, no he cometido ningún error. El título, de los muchos que pensé y pude haber escogido es el que más se adecua a él. ‘Gran’ porque era y es grande; ‘Gaspi’ porque así era como lo llamaban sus seres cercanos, sus amigos más íntimos; y lo de la ‘VOZ’ tiene poco que explicar.

Allí arriba, donde los pueblos astures encontraron sus dominios, donde el Rey Pelayo frenó la expansión de los musulmanes hacia el norte y comenzó la Reconquista, allí él siempre encontró su casa, “su mar, sus montañas”, su dorado retiro espiritual y emocional, en aquellos sitios, en aquellos lugares de su juventud esplendorosa y vitalista. Su otra casa estaba justo enfrente de la ‘escalerona’, en las faldas femeninas y sugerentes de la playa de San Lorenzo, en ese idílico lugar donde los guajes sueñan con volar alto sobre el parque de  Isabel la Católica para posarse elegantes y altivos, cuan orgullosos alcaravanes, sobre el histórico Molinón, templo sagrado, altar mariano de quienes no hace mucho vieron a un ‘Brujo’ levitar y hacer magia de la buena, a una ‘Maquinona’ de Mieres maniobrar y a un argentino, de Campana, canchero y poético marcar los lindes y dotar de musicalidad toda la banda izquierda de ese recinto entre gritos ensordecedores y batir eterno de palmas. Puro deleite para los ojos. Expresión sublime de un fútbol almibarado y sugerente a partes iguales. “Puxa Sporting”.

Entrevistando a Enrique Castro “Quini”

Él encontraba la paz, el sosiego, la mesura junto al ‘Elogio al Horizonte’ en el envolvente Cerro de Santa Catalina; lugar idílico donde el mar y el viento se fusionan para darte, para transmitirte una sensación de libertad sin parangón. Y allí que escapaba su indómito espíritu; su verso libre encontró su acomodo en aquella tierra, su tierra desde su más tierna infancia. 

El Gijón de GASPAR, en mayúsculas, desde el Dindurra, en el Paseo Begoña 11, al lado mismo del Teatro Jovellanos, el antiguo Teatro Dindurra, donde él disertaba junto a sus amigos en aquellos albores vitales, pasando por la avenida de la Costa donde las sidrerías te atrapan envolviendo tu alma, tu corazón y tu espíritu de historias de un pasado no muy lejano que mezcla lo literario con lo litúrgico. ¿Dónde estará Tino el ‘Roxu’? ¿dónde escanciarás ahora tu épica y tu estética? ¿lo verterás todo sobre seis o siete vasos entre tus dedos de orfebre sidrero?

¿Dónde quedaron, querido Gaspar, las huertas del barrio de la Arena? ¿Quién imitará el canto de los pavos reales en el parque de Isabel la Católica?, y sobre todo quién recitará de carrerilla una de las alineaciones más excelsas del cuadro gijonés, aquella que comenzaba con Castro, Fabián, Landucci, Cundi, Fanjul, José Manuel, Ciriaco, Churruca, Quini, Valdés hasta terminar con Enzo Ferrero Águila, el poeta de la zurda, el bohemio de la banda.

El 6 de marzo de 2016, a eso de media tarde recibí un wasap de un buen amigo y mejor periodista, Paco Lloret, preguntándome si sabía que le había pasado a Gaspar. La pregunta me descolocó en grado sumo pues esa misma mañana había estado intercambiando mensajes con él. 

Hice un par de llamadas y los peores presagios tomaron macabra forma. Gaspar prácticamente ya no estaba entre nosotros. Lo que aconteció después forma parte de la historia radiofónica y periodística de este país.

Se fue el marido, el padre, el hermano, el tío, el amigo, se marchó el compañero y en paralelo nació la leyenda, el mito, el imborrable e intangible recuerdo se adosó a nosotros para mantenernos cercanos y unidos a su persona. 

¡Nos quedan tantas cosas de él! ¿verdad Adela? Gaspar el periodista con alma de abogado. La prematura muerte de su padre, Gaspar Rosety Zuazua en plena entrevista a un gigante hercúleo del Sporting de Gijón, ‘Tati’ Valdés, le mostró el camino que debía seguir, una máquina de escribir de las de antes, legado de un valor sentimental y emocional incalculable, y el reflejo que proyectaba su hermano Manolo le apartaron del Derecho y lo volvieron todo del revés.

Sin darse cuenta acababa de nacer un periodista de raza, honesto con la profesión y con quienes le fueron rodeando, un periodista estético y con una versatilidad pocas veces vistas en este mundo tan cainita y tan sobrado de estulticia y soberbia. Y sobre todo nació un ser con una personalidad arrolladora, perfeccionista hasta lo inimaginable, nada quedaba al azar, todo bajo control, empezando por el ‘sonido’ Menayo.

Y de él nos queda, Adela, lo mejor. Lo mejor como marido, como padre…, como amigo. Su forma electrizante de cantar, de narrar los goles, con esa VOZ abisal y desgarradora, esa VOZ volcánica que parecía surgida de los mismos confines de la tierra, apurando hasta el último de los eternos segundos para salir a puerta gayola como los grandes toreros de siempre. La VOZ quebrada, casi rota, y junto a ella la literatura y el relato puestos al servicio de los goles. Aquellos goles que forman parte de nuestro imaginero popular; también nos guardamos sus ingeniosos y simpáticos motes con los que obsequiaba a unos y a otros y sus frases tan llenas de sentido: “Guti Fruti”, Zidane “el Marqués de la hierba”, Raúl ‘Pata Negra’, “hasta el rabo todo es toro”, y sobre todo y por encima de todo “la Roja” en clara alusión a la Selección Española de fútbol. Ese terminó lo acuñó él por mucho que algunos advenedizos y ‘juntaletras’ quieran afiliarse al éxito y creerse el padre de la criatura. El talento no se copia; se tiene o no se tiene y a Gaspar le brotaba, le emanaba de todo su ser. Ese talento tan inherente a él, ni los más afamados plagiadores pudieron nunca dar con la clave de aquel don natural tan ‘gaspariano’. 

Su recuerdo, su legado siguen bien custodiados por sus centuriones, SU FAMILIA, por los continuadores de su ingente obra y sus impagables enseñanzas. Gaspar Rosety, ‘la Voz’ de un “barítono”, como lo definió en su momento el gran Alfonso Ussía, otro párrafo, o no, mejor decir otro texto integro libre de prosa y verso mayestáticos, se quebró, se rompió en mil pedazos astillando nuestros sentires más íntimos y sumiéndonos en la orfandad radiofónica y personal. Sí, sí es cierto que en los últimos años estaba más volcado en su labor de docente, pero la Radio nunca lo abandonó ni él nunca renunció a ella. Se amaban demasiado como para separarse. Nadie dejó a nadie. 

Imagen creada con IA | Gaspar Rosety junto a su nieto

Por cierto, amigo, compañero tienes un nieto que tal vez, llegado el momento, supere al barítono y se convierta en tenor; al igual que tú se llama Gaspar, y es zurdo como lo fuera en aquella banda medio literaria y medio romántica del por entonces vetusto Molinón, Enzo Ferrero, el ‘canchero’ de Campana. Otro tiempo, otro fútbol, otra vida. “Viva España y viva Dios”.

Escrito por Diego de Vicente Fuente

Mi agradecimiento y eterna gratitud a Adela Rosety Reina, su hija, y a Jorge Martínez (Grupo Gavia)

Pepe, el Cielo debe sonar de maravilla

Era pequeña, no sabría decir la edad, y Pepe está en mis recuerdos. Las noches de Fin de Año en el Hotel Gloria Palace de Gran Canaria, donde nos recibía con ilusión Ramón Suárez. Recuerdo la sonrisa cómplice y el cariño de Pepe y de Tere, el amor de su vida. “Las niñas” nos decían. Nos dicen. Teresa, ayer mismo, sin ir más lejos.

Siempre dispuesto a colaborar, a participar, a ayudar. En mis visitas a la radio, entrar en el estudio en pleno directo y verle darse la vuelta para saludarme o recibirme únicamente para poder regalar su libro con una dedicatoria especial, también, en pleno directo. Daba igual el motivo, pero siempre te recibía con su sonrisa más amigable.

Le comentaba a Loreto, entrañable amiga, que, hay días en los que es mejor no levantarse, únicamente por no querer vivir lo que está escrito. En esta ocasión, no solo está escrito en el libro de la vida, sino en “Hasta que se me acaben las palabras”, ya que su autor y protagonista, Pepe Domingo Castaño, sabía y dejaba escrito que el día que le tocara partir “llovería torrencialmente”. Y, así ha sido.

Una de las gargantas que más nos ha hecho disfrutar de la radio y de la vida se apagaba este 17 de septiembre para reunirse, allí arriba, con Don Matías Prats, Gaspar Rosety, Jesús Hermida, Paloma Gómez Borrero… El Cielo debe sonar de maravilla, pero aquí nos han dejado, una vez más, sin otra de las voces de nuestra vida.

Cuestan las palabras. Nos cuestan a todos los que tuvimos la suerte de conocerle. Llovía torrencialmente también en nuestros corazones y nuestros ojos no se quedaron indiferentes.

Un hombre alegre, apasionado, humilde y con ganas de vivir y compartir momentos con los suyos y con todos los oyentes, porque él vivía por y para los suyos. Hijo, hermano, padre, abuelo y marido. Pepe dibujaba sonrisas y desprendía alegría y cariño.

Se abrió en canal y se dejó conocer en su libro, ahí, esa voz que ha sido protagonista de las mejores cuñas publicitarias, que ha sido nº1 en México como cantante y un genio de la radio, deportiva en concreto, nos mostró como se forjó a sí mismo, cómo alguien con constancia y saber hacer puede llegar a conseguir lo que se proponga.

Los hombres grandes nunca mueren. Su voz será eterna y seguirá vivo en cada persona que ha tenido el honor de conocerle.

Disfruta en ese Cielo plagado de grandes voces, donde estoy segura de que mi padre te habrá recibido con un gran abrazo y un amistoso “Hola, Hola”, amigo.

Un beso enorme al cielo, lleno de radio y cariño.

Adela Rosety.

Cartas al Cielo S/N II

¡¿Qué?! Si estuviste narrando, ahí arriba, anoche… ¿Qué tal tu corazón? Porque yo casi infarto.

Japón – España, prácticamente todo el mundo convencido de que España tenía asegurado el pase a octavos y, como primera de grupo. ¿La peor España? Del Mundial, sí. A pesar de ello, lo que sé es que ayer España pasó a octavos, sí, pero y me fui a la cama con un sabor agridulce.

Tres eternos minutos estuvimos eliminados, pero es que, si Costa Rica no pierde y Alemania no lo arregla… Por nuestra selección´, los chavales estarían de vuelta. Pero no.

Ahora, los chicos de Luis Enrique se enfrentarán a Marruecos el próximo martes 6 de diciembre a las 16:00hrs. Esperemos que el nivel y el ritmo vaya creciendo estos días y evitar el miedo que parece que hay en los vestuarios de La Roja.

Papá, ojalá escucharte narrar de nuevo. Ojalá escuchar como dibujabas las jugadas con tu voz.

Te quiero, mándales fuerza, ritmo y sentido común. Esto último parecía ayer que estaba de vacaciones, porque, desde mi punto de vista, los chavales parecían bloqueados, repitiendo pases que no les llevaban a ningún resultado… Sin sentido, a ver cómo nos despertamos el miércoles. Te vamos contando, mi Maestro.

Cartas al Cielo S/N

Hola Papá,

Ayer tu selección jugó un partido mejor que las sensaciones que se llevaron los jugadores al túnel de vestuarios, creo yo.

Pudimos disfrutar de dos equipos que pueden llegar lejos. Un digno partido de un Mundial, eso es lo que se vio ayer, en el España – Alemania, en ese estadio con apariencia de tienda beduina.

La selección española, hoy por hoy, depende de sí misma y, el resultado de anoche no ha sido malo. Para nada.

La selección del asturiano llega con 4 puntos a la última jornada, siendo así líder de grupo. Ahora, nos toca esperar a ver qué pasa el próximo jueves frente a Japón y saber qué posibilidades tenemos de estar en octavos de final.

Y, como no podía ser de otra manera, aquí te dejo la podstal de Ricardo Rosety sobre lo que se vivió ayer en esa “tienda beduina”.

¡VAMOS ESPAÑA!

Te quiero, Papá.