¡¿Qué?! Si estuviste narrando, ahí arriba, anoche… ¿Qué tal tu corazón? Porque yo casi infarto.
Japón – España, prácticamente todo el mundo convencido de que España tenía asegurado el pase a octavos y, como primera de grupo. ¿La peor España? Del Mundial, sí. A pesar de ello, lo que sé es que ayer España pasó a octavos, sí, pero y me fui a la cama con un sabor agridulce.
Tres eternos minutos estuvimos eliminados, pero es que, si Costa Rica no pierde y Alemania no lo arregla… Por nuestra selección´, los chavales estarían de vuelta. Pero no.
Ahora, los chicos de Luis Enrique se enfrentarán a Marruecos el próximo martes 6 de diciembre a las 16:00hrs. Esperemos que el nivel y el ritmo vaya creciendo estos días y evitar el miedo que parece que hay en los vestuarios de La Roja.
Papá, ojalá escucharte narrar de nuevo. Ojalá escuchar como dibujabas las jugadas con tu voz.
Te quiero, mándales fuerza, ritmo y sentido común. Esto último parecía ayer que estaba de vacaciones, porque, desde mi punto de vista, los chavales parecían bloqueados, repitiendo pases que no les llevaban a ningún resultado… Sin sentido, a ver cómo nos despertamos el miércoles. Te vamos contando, mi Maestro.
Ayer tu selección jugó un partido mejor que las sensaciones que se llevaron los jugadores al túnel de vestuarios, creo yo.
Pudimos disfrutar de dos equipos que pueden llegar lejos. Un digno partido de un Mundial, eso es lo que se vio ayer, en el España – Alemania, en ese estadio con apariencia de tienda beduina.
La selección española, hoy por hoy, depende de sí misma y, el resultado de anoche no ha sido malo. Para nada.
La selección del asturiano llega con 4 puntos a la última jornada, siendo así líder de grupo. Ahora, nos toca esperar a ver qué pasa el próximo jueves frente a Japón y saber qué posibilidades tenemos de estar en octavos de final.
Y, como no podía ser de otra manera, aquí te dejo la podstal de Ricardo Rosety sobre lo que se vivió ayer en esa “tienda beduina”.
¡Estrenamos sección! Entre Ricardo, que se ha convertido en maestro, y yo vamos a contar recuerdos y experiencias de este mundial y sensaciones vividas.
¡Qué cantidad de recuerdos se me agolpan en la cabeza desde la previa del Mundial!
Un poco agridulces, pues cada Mundial suponía un mes sin verte. No lo llevaba bien, ni llevo bien estos seis años y ocho meses… Recuerdo que, cuando volvías, tras las postales que habías mandado, empezabas a recrearte contando todo lo vivido. Todo lo disfrutado.
Mundial de Corea
Aquel día en la habitación de un hotel alto, con Kiko Narváez, en Corea. Al abrir Kiko la cortina, se escuchó un grito y resulta que se había encontrado con el encargado de limpiar los cristales del rascacielos, que estaba al otro lado de la ventana.
Mundial de Sudafrica
Recuerdo como hablabas de aquella noche en la que estabais en familia, porque en ese momento todos erais una inmensa familia (jugadores, periodistas, familiares, etc…). El hotel ya no tenía servicio de comida y Reina, si no me falla la memoria, se encargó de gestionar unas cuantas, bastantes, pizzas…
O cuando cuando tu adorado Capitán, Iker, te dijo dos cosas: le preguntaste qué haría La Roja y contestó, muy seguro de sí mismo y de sus compañeros, “he venido a llevarme la copa” y la segunda que os hicierais un selfie. En ese momento supiste que volveríais siendo Campeones del Mundo.
Y, efectivamente, no se confundió el capitán y tú no lo hiciste al confiar en Iker, como siempre hiciste.
Mundial de Qatar
Ayer no ví un7-0 ante una selección bastante floja, la costarricense. Vi un grupo de chavales jóvenes, que sabían lo que hacían. Disfrutaban y tenían complicidad. Quizás me recordó a cuando los niños juegan en un patio de colegio, ese espíritu que nos hizo campeones en 2010. La primera parte la escuché, cambié la música por esos amigos tuyos que en su momento, según cuentan, “Seguían Esperando a Rosety”, los de la SER de entonces, los de la COPE de ahora.
¿Hace cuánto que España no marcaba 3 goles en la primera parte? Los tres últimos goles los vi con tu nieto, que hubo tres veces que cuando acercaron al área hizo “aah” y a los dos segundos GOOOOOL. Fue bonito celebrarlo con él. Lo teníamos claro.
Una selección de autor, le pese a quien le pese, que debutó con un gran partido.
Aquí dejo las palabras de Ricardo Rosety tras el debut de España en Qatar.
Ricardo Rosety, periodista deportivo, se pasa las semanas a pie de campo, siguiendo al Barcelona C.F. Nació en Gijón, lugar que lleva en su corazón, siendo la tercera generación de la Saga Rosety. Una Saga iniciada por Gaspar Rosety Zuazua, fundador de La SER Gijón, a quien le siguieron sus hijos Manolo (padre de Ricardo) y Gaspar. Ahora, es el turno de la tercera generación, a la que Ricardo pone voz en los partidos del equipo blaugrana en Movistar.
El Pelao, como le bautizó Messi, salió de su Gijón del alma para comenzar esta aventura en Mediapro. Este bautizo del argentino dio nombre a su podcast, en el que entrevista a calvos, sí, a calvos. Ricardo Rosety nos habla de su experiencia en la Azotea de Madrid 365.
Ricardo Rosety junto a Adela Rosety en la Azotea de Madrid 365.
Con 16 años comenzaste en el periodismo, ¿por qué?
En primer lugar, porque es lo único que me gustaba y sabía que podía hacer. En segundo, por los ejemplos que tenía en casa y, en tercero, porque siempre me ha gustado más contar lo que pasaba que ser deportista.
Me gustaba contarlo tanto que cuando era pequeño cogía un taburete que tenía mi abuelo para poner los pies, un cubilete de los de jugar a los dados y un mazo de chocolate que tenía mi abuela, al que le daba la vuelta y tenía forma de micro. El mazo lo metía en el cubilete, ponía la mesa delante de la tele y me ponía a imitar a Matías Prats.
¿Por qué empezaste tan joven?
Recuerdo que unos amigos tenían una radio en una emisora en la que tú pagabas y tenías un programa. Un día me dijeron que, ya que me gustaba tanto, por qué no iba y lo hacía por amor a ellos y a la radio.
Me gustó y a los dos meses un amigo que trabajaba en la SER empezó a hacer un programa de fútbol juvenil. Me comentó que buscaban a alguien que quisiera entrevistar a los chavales de su misma edad y así empecé, en Jóvenes y Campeones. Después entró Juanma Castaño.
Tu abuelo fue fundador de La SER Gijón, a él le siguieron tu padre y tu tío, y tú iniciaste la tercera generación de periodistas en la familia, ¿qué tiene el periodismo para la familia Rosety?
Ganas de contar cosas. Es consecuencia de verlo en casa. Nosotros en casa hemos visto qué hacían, la forma de vida del periodismo, los movimientos…
A mí, por ejemplo, me llamaba mucho más la atención contar lo que pasaba que ser protagonista de lo que pasaba. Me gusta estar donde pasan las cosas para contarlas.
Por ejemplo, yo guardo de mi tío Gaspy una carpeta con postales que me mandaba de cada sitio al que viajaba con la Selección o el Real Madrid. No pudo venir a mi comunión porque estaba en el Mundial de México, jugaba España, era el primer partido en Jalisco ante Brasil, no pudo estar, pero si estaba su postal.
Me gustaba y me llamaba la atención que estuviera donde pasaban las cosas, que las narrara, que estuviera en eventos deportivos continuamente, eso captaba toda mi atención.
Estar donde pasan las cosas tiene cierta erótica que te contagia, supongo.
¿Qué papel han jugado tus familiares en tu trayectoria?
A mi abuelo no le conocí, pero sí tengo grabaciones y las historias que me cuenta mi padre. La verdad es que mi familia solo me ha dado buenos consejos. Ellos hacen de padrinos, te ayudan y aconsejan para que hagas bien las cosas, aunque es cierto que cada uno debe cometer sus errores y darse cuenta de lo que tiene que hacer.
De mi padre he aprendido algo tan básico e imprescindible como el ser constante, en el periodismo y en la vida. Y también que es necesario saber que lo que haces hoy no te sirve para mañana, que lo tienes que volver a hacer y mejor que ayer.
Todos los días hay una página en blanco, un periódico que llenar; un programa de media hora, una o dos que necesita nuevo contenido; una pieza de televisión, un programa con su escaleta nueva. Lo de ayer no sirve, es el hoy.
Y, de mi tío, he aprendido a contar las cosas con la pasión que requieren las circunstancias, sin excesos, pero sin quitarle transcendencia y contextualizarlo desde el lugar donde pasan las cosas. Que todo tenga la perspectiva correcta y que la entrevista tenga el tono adecuado, con la pregunta oportuna, sin excesos, que no se quede corta y que no se cuente información de más. Gaspar Rosety no solo te informaba, hacía que sintieras el ambiente que estaba viviendo él en el estadio. La gente que le escuchaba siempre recibía una lección, no hablaba por hablar, tenía opinión y cultura, con lo cual hacía que sus narraciones fueran muy ricas en información y eso es fundamental.
¿Cuál sería la definición de Periodismo según Ricardo Rosety?
El periodismo es contar una historia con los elementos exactos, intentando dar la transcendencia exacta que tiene a cada episodio y, por supuesto, siendo respetuoso.
El periodista debe ser ecuánime y debe escuchar a todo el mundo lo mejor posible para contar lo que está pasando.
¿Cómo mantienes vivas las ganas y la motivación?
El periodismo es vocacional, te tiene que gustar mucho lo que haces. Es un mundo en el que no hay horarios, no hay límites en el calendario y esto es un pago personal y familiar importante.
Hay que meter todo en una coctelera y ser justos o, por lo menos, equilibrar la balanza, pero la mejor manera de mantener esa llama viva es hacer cosas diferentes, no caer en la monotonía.
La motivación debe ser la compañera para introducir elementos nuevos y que formen parte de tu día a día para crecer, continuar la formación y estar en un continuo aprendizaje. Si hay algo que hemos aprendido durante estos últimos años es que si no es por la tecnología, es por la compra de derechos o porque surgen nuevas modalidades de deporte, es porque el interés de la gente se va por otros detalles… Hay que ir acoplándose, es así como evoluciona la vida, los medios, la tecnología…
¿Qué papel juega la tecnología?
Bueno, mi abuelo cuando empezó yo creo que no se lo podría ni imaginar. Para ponerte un ejemplo mucho más evidente: cuando empecé, para buscar una entrevista, llamabas al teléfono fijo de casa. Ahora, si quieres una entrevista, mandas un WhatsApp para hacer una crónica. Antes, tenías que llamar a un teléfono que te grabase, meterte en un estudio, y ahora lo haces con una nota de voz. Para hacer una noticia de televisión necesitabas un cámara, esa cinta tenía que llegar a la tele, en cambio, ahora, o esa cámara tiene una mochila que te lo envía casi de manera telefónica, o tú, incluso con tu teléfono móvil, te puedes grabar un vídeo.
El periodismo de antes no tiene nada que ver con el actual, exceptuando la esencia de algunas personas, ¿crees que el periodismo deportivo está en un momento en el que necesita mejorar? ¿Necesita el periodismo un nuevo Renacimiento?
El periodismo deportivo ha ido al entretenimiento porque parece que necesitamos un aliciente a lo que sucede. Creo que es una época de sobreinformación porque nos llega información por todos sitios. Antes no teníamos esa facilidad de que llegase tanta información a los medios de comunicación aunque pasasen cosas. Disponemos de una variedad de canales que antiguamente era impensable. Primero un canal, luego dos y pasaron a cinco. En cambio, ahora hay plataformas, tele por internet. Se ha diversificado tanto a tanta oferta que parece que hay que llamar la atención de alguna manera. Insisto, el periodismo tiene que contar buenas historias y, a lo mejor, tener tanta prisa nos está devorando.
A Iñaki Gabilondo siempre le preguntan: “¿cómo va a ser el periodismo dentro de 20 años?” y él suele contestar: “dime cómo será la sociedad dentro de 30 años”. Pues es un poco eso.
Lo que necesita el periodismo, en mi opinión, es cierta paciencia para contar esas buenas historias y contarlas bien y, para eso, se necesita tiempo.
¿Qué aconsejas a las nuevas generaciones para conseguir que el periodismo deportivo vuelva a estar en su mejor momento?
En primer lugar les aconsejaría que tuvieran pasión por el periodismo y, en segundo, que quieran ser periodistas y no famosos. Sé que salir en la tele, dar una noticia en la radio o tener firma en un periódico te da una especie de reconocimiento. Pero para tener esa firma en una noticia o un minuto de televisión o de radio hay un largo recorrido, no es llegar y besar el santo.
Todos tenemos ego y nos gustan los reconocimientos, y en este sentido las redes sociales necesitan un poco de pausa para saber que la noticia no somos nosotros. La noticia es lo que está pasando.
Periodista todoterreno: radio, televisión, podcast, prensa escrita… Enumera por importancia para ti
Creo que cuanto más puedas abarcar, más podrás conocer y eso te ayudara a hacer mejor tu trabajo. La radio te lo cuenta, la tele te lo enseña y el periódico te lo explica. Sabiendo el fin de cada medio y absorbiendo el aprendizaje que te da cada uno de ellos, comprendes el lenguaje exacto para cada registro. El lenguaje es como la vestimenta, no vas igual a la oficina que a la playa.
Tú puedes vestir bien, pero te vas a la playa en bañador. No te vas a la playa con traje y corbata y a la boda no vas en bañador, vas con traje y corbata. E ir bien vestido en la playa es ir con una camiseta, un polo y en bañador y en chanclas. Y más o menos con el lenguaje y con el periodismo sucede lo mismo. No es lo mismo que yo esté hablando aquí contigo en una entrevista a que tú y yo estemos tomando una caña, porque el lenguaje será diferente, hasta la entonación será diferente, hasta la explicación será diferente. Todo tiene su registro y a todo tienes que amoldarte.
¿Cómo nace El Pelao?
El podcast siempre me ha llamado la atención y, también, que me gusta que surjan proyectos que no tengan nada que ver con la tele, la radio o el periódico. El podcast me ha permitido tener algo mío, mi espacio. Un espacio en el que sé que puedo hacer lo que me apetece.
Las entrevistas me gustan, me siento cómodo y resulta que ya no tienen espacio en los medios de comunicación. En cambio, sí en un podcast.
Un día, cenando con Elías Israel, le explicaba esto. Tenía que buscar algo que hiciese mi podcast diferente. Entonces me dijo Elías: “CALVOS” y yo, que hago entrevistas a pie de campo, lo veía como un poco frívolo. Pues bien, justo Messi empezó a hablar más después de los partidos y resulta que en el segundo partido, cuando nos permitían entrevistarle más, le dijeron: “está Movistar, ESPN y otro más. El de Movistar es el mismo que te entrevistó el otro día en el Camp Nou” a lo que Messi contestó: “¿quién? ¿El pelao?” le dijeron que sí y Messi dijo: “pues vamos con el pelao”.
A partir de ahí empecé a entrevistar a calvos ilustres, excepto a Ramiro Fernández, que es el peluquero de la selección, con preguntas tipo ¿cuándo te diste cuenta de que eras calvo? Y comenzamos una charla muy divertida e interesante, con un tono relajado en el que te aventuras a contar cositas.
¿Qué requisitos debe cumplir tu entrevistado? Hay uno que tengo muy claro…
Creo que todos tenemos una historia, nuestra historia. Yo trato de ayudar a que me cuenten la parte más interesante de la misma, ya sea triste, bonita, anecdótica, etc. Cada vida es un libro.
¿Quién ha sido el personaje más te ha impactado en El Pelao?
Iñaki Zubizarreta, un monovolumen, sufrió acoso escolar. Es un tipo que, con 32 años, me contó que estuvo al borde de un precipicio a punto de dar un paso y caerse al vacío y que tenía un plan para dejar paralítica a la profesora que contribuyó en su acoso escolar. Estuvo a punto de hacerlo, y de entrar en la cárcel como consecuencia, pero no lo hizo y ahora se dedica a ayudar a que se detecte el acoso escolar.
Fernando Evangelio también sufrió acoso escolar… O Edu Valcárcel, que sufrió un accidente siendo un niño y perdió la pierna, y te lo cuenta de forma positiva. Aprecia otras cosas, da conferencias y es un ejemplo. Algunos tienen una historia más simpática, como el Comandante Lara, que quería ser periodista por mi tío y es un cómico increíble. Su visión de la vida es muy simpática.
Hay que buscar un nexo común, que es la calvicie. De momento no sé si un día lo cambiaré y entrevistaré a un tío que tenga un montón de pelo.
¿Tiene algún fin El Pelao?
Se trata de mantener una charla, se trata de hacer algo que a mí me permita tener chispa en una conversación. Y que, por ejemplo, si hay alguien que esté pasando por un momento en el que se le está cayendo el pelo o que puede tener complejo, que sepa que hay un tipo que entrevista siempre a otro y que se toma la calvicie tan a cachondeo que pregunta que si utiliza el champú.
Probablemente, puedas entrevistar a Messi en tu podcast
(Risas) Ha habido un entrevistado con pelo. Injertos. Es un avance.
¿Hay algún proyecto que tengas pendiente?
Creo que me quedan muchas cosas por hacer. Tengo muchas inquietudes, confianza en mí mismo y una trayectoria como para hacer un programa de radio o de televisión. Yo mantengo la llama viva para cualquier cosa que pueda surgir. Estoy contento con los seguimientos que hago ahora, pero si en algún momento se separan nuestros caminos, la radio es lo más romántico en nuestro mundo.
¿Qué tiene Madrid para que prácticamente todas las sedes del periodismo estén aquí?
Es el centro. Lo que pasa está en Madrid y los que viven fuera hablan de cosas locales, pero en Madrid se habla a nivel global. En Mediapro somos la excepción porque desde Barcelona hemos cubierto Liga y Champions. Periódicos, radios, televisiones, etc. Los medios de comunicación están en Madrid.
Y ya para terminar, ¿cuál es tu rincón favorito de Madrid?
Me gusta mucho la Latina, la zona de Gran Vía, pero me quedo con el Madrid de los Austrias que me parece precioso. Aun así, lo bonito de las ciudades es la compañía.
Madrid me gusta porque es sinónimo de familia y amigos. Madrid es mi tío. Tengo millones de recuerdos con él: viendo el fútbol, en el Asador Donostiarra… Recuerdos muy bonitos.
Entonces te diría que mi rincón favorito de Madrid está en esos recuerdos con mi tío Gaspy.
Buscar artículos
Uso de cookies
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies